De lo geek a lo comunitario – Radar Libre
De lo geek a lo comunitario

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IMG: Niamfrifruli | CC BY SA

Uno de los docentes del bachillerato popular baja por la pasarela del Centro Cultural y Comunitario Casa de los Talleres. Abajo de la misma se ve a un niño y sobre la izquierda de la foto una niña
Comunidad como horizonte compartido, territorio en común o en disputa. ¿Qué nociones históricas entran en juego y cómo se fueron complejizando?

En la diversidad de experiencias mapeadas en Radar Libre es frecuente encontrar la idea de comunidad. Algunas la nombran como rasgo de pertenencia identitaria y definición política, como un horizonte compartido entre organizaciones sociales. Otras como anclaje geográfico: el barrio, un pueblo, un territorio en disputa. Y también aparece para caracterizar lógicas de organización colaborativa, principalmente en proyectos de software libre y cultura libre.

Hay diferentes formas de abordar este debate, por ejemplo, haciendo un recorrido etimológico de la palabra “comunidad”. Otra mirada puede ser problematizando las reapropiaciones del concepto que se han realizado en el capitalismo tardío1. Acordamos con Larisa Kejval que es terreno de disputa y que muchas veces la utilización del término comunidad implica “sentidos que son diversos. Más aún, se trata de sentidos política y socialmente contrapuestos. En algunos casos la noción de comunidad está ligada a la cultura dominante. En otros, designa prácticas, valores y significados alternativos”.

En esta bitácora proponemos reflexionar sobre cómo se habita el concepto en común. Cómo las lógicas se articulan, se complementan, y por momentos colisionan o confluyen. Y lo hacemos tomando como base algunos enfoques desde la comunicación comunitaria latinoamericana; en una segunda parte, también con algunas reflexiones desde el activismo del software libre y la cultura libre.

La comunidad desde la comunicación comunitaria

Kejval en su artículo “En busca de la comunidad perdida”, intenta comprender y problematizar qué sentidos de comunidad se expresan en el calificativo “comunitarias” al que refieren las radios latinoamericanas que se denominan de esa forma. En primer lugar señala que fue adoptado en la década de 1980 por radios que compartían un horizonte democrático y que buscaban diferenciarse de aquellas con fines de lucro. En un contexto político posdictadura, “comunidad significa, en primer lugar, la reconstrucción de lazos sociales”, los cuales habían sido desarticulados a través del terrorismo de Estado. “Y la comunicación fue considerada una estrategia fundamental para encarar esa tarea, la cual se sostuvo, se profundizó y se convirtió en resistencia durante la década de 1990, en oposición a un neoliberalismo que sostuvo las políticas económicas de la dictadura por otros medios. “A la flexibilización de los vínculos en el mundo del trabajo le correspondió el debilitamiento de los compromisos y de los lazos en casi todas las esferas de lo social”, señala.

La investigadora Patricia Fasano, menciona que entrada la década del 2000, “el concepto de ‘comunidad’, en esta época y para los sectores políticamente ‘progresistas’, pareció ocupar el lugar de la utopía”. También destaca que comunidad “aparece automáticamente rodeada de un aura de positividad en términos políticos que la lleva a ser usada en los más diversos contextos y con las más diversas finalidades discursivas, pero siempre produciendo el efecto de otorgar legitimidad política”.

Jóvenes en la cabina de operación técnica de una radio
Radio comunitaria en el barrio Santa Rosa de Lima, Santa Fe – Argentina | Foto: Niamfrifruli | CC BY SA

Comunidades y territorios

Por otro lado, Larisa Kejval menciona otra posibilidad de entender la comunidad en tanto territorio. Pero no necesariamente en sentido geográfico, sino como esos “lugares donde se arraigan, ferozmente, las consecuencias del capitalismo actual”. Dice al respecto de las organizaciones comunitarias:

Procuran la construcción de relatos que ubiquen en una red de actores, de causas y de consecuencias sociales y políticas, aquello que es vivido como desgracia individual. El territorio deja de ser, entonces, mero territorio para devenir en una comunidad en la que se vive y por la que se lucha con ciertos niveles de organización. Por agua potable o por espacios verdes recreativos, contra la trata de personas o la explotación minera contaminante. Se trata de comunidades que logran dar vuelta el estigma propio de la periferia y construir, de este modo, compromisos e identidad.”

Sin embargo, es necesario evitar ciertas idealizaciones, sobre estos procesos. María Cristina Mata hace algunas salvedades al respecto, señalando que “en general, por comunidad se entiende a agrupamientos de individuos en los que se produce una serie de interacciones fundadas en valores, en significados, en fines, en expectativas compartidas”. No obstante, aclara que esto puede llevar al error de “pensar lo compartido como sinónimo de lo acordado y de lo consensuado”. Para Mata está claro que “lo compartido alude a lo que se reconoce como propio, pero de ninguna manera puede nombrar el acuerdo o el consenso”. Advierte también sobre los riesgos de pensar en una noción de comunidad en la cual el conflicto deja de estar presente. La comunidad o lo comunitario no puede ser nunca el paraíso. No sólo porque siempre va a existir el conflicto sino porque en cualquier proceso de interacción humana y social está presente el poder y la lucha por el mismo.

Por último, en una investigación más reciente, Patricia Fasano e Irene Roquel hablan también de una resemantización del concepto de comunidad, complejizando esta visión más clásica de la comunicación comunitaria:

Supondría, entre otras cosas, extender el alcance del concepto de comunidad como proyecto político a otros contextos sociales, que no [son] exclusivamente aquellos ligados a barrios y poblaciones económica y socialmente desfavorecidos”. Asimismo “vendría a proponerse como un horizonte ético y político para la comunicación social desde una perspectiva de ciudadanía política y comunicacional, independientemente de la base social de sus agentes”.


Bibliografía

  • FASANO, Patricia (2011) Cambio de estilo. Etnografía sobre comunicación comunitaria, iglesia católica, cultura popular, radio, política y participación en un barrio de Argentina. Tesis doctoral del Doctorado en Antropología Social de la Universidade Federal do Rio Grande Do Sul, Brasil.
  • FASANO, Patricia; ROQUEL, Irene (2017) “Comunicación comunitaria: un proyecto en busca de definiciones”. Actas de Periodismo y Comunicación, Vol 2, N.º 1.
  • KEJVAL, Larisa (2010) “En busca de la comunidad perdida”, en CICALESE, Gabriela (Coord) Comunicación comunitaria: apuntes para abordar las dimensiones de la construcción colectiva. Buenos Aires: La Crujía.
  • MATA, María Cristina (2009) “Comunicación comunitaria en pos de la palabra y la visibilidad social”, en Área de Comunicación Comunitaria (Comp) – Construyendo comunidades… Reflexiones actuales sobre comunicación comunitaria. Buenos Aires: La Crujía.

Notas al pie

  1. Recomendamos la lectura del artículo “En busca de la comunidad perdida” de Larisa Kejval que realiza un análisis de la publicidad de Comunidad Movistar y de la construcción mediática del concepto de “comunidad” en relación a barrios cerrados y urbanizaciones tipo country.