Re-imaginando horizontes tecnológicos (parte II) – Radar Libre
Re-imaginando horizontes tecnológicos (parte II)

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IMG: Romina Martino | CC BY SA

bicicleta ensamblada desobediencia tecnológica
Un recorrido por la autonomía, la descolonización y la desobediencia tecnológica. Formas de relacionarse con la tecnología con perspectiva latinoamericana.

Liberarse es el imperativo-consigna replicado por infinidad de comunidades de software libre. Suele ser sinónimo de proponerse detectar niveles de dependencia, control y dominación que operan a través de ciertas prácticas en torno a las tecnologías, y optar por tomar una postura emancipatoria al respecto. En esta segunda parte, proponemos continuar el recorrido por comunidades que reivindican una posición de autonomía o descolonización.

Es preciso destacar que estos conceptos no deben necesariamente ser tomados como sinónimos, ya que en ocasiones obedecen a diferentes formas de ver el mundo, a diversas posiciones políticas, incluso con divergencias entre quienes a menudo utilizan el mismo término. Sin embargo, es posible analizarlos como procesos similares, factibles de dialogar entre sí. En algunas prácticas, podría señalarse que estas formas de ser y estar con la tecnología se entrelazan, se solapan o se convierten en etapas, como una suerte de juego donde se van desbloqueando desafíos con mayor complejidad.

La autonomía vista desde Latinoamérica y la descolonización tecnológica

Los procesos mencionados en la primera parte – con particular arraigo en el norte global – pueden tomar otras características relativas a procesos latinoamericanos o con adaptaciones gestadas desde este lado del mundo. Podemos decir con Claudia Villamayor que “en América Latina, la fuente para arribar a concepciones con estatuto teórico siempre ha sido el proceso social y las prácticas sociales que de él emergen. De ahí la fuerte impronta política en la construcción de nociones y rasgos con pretensión de paradigma”.

En primer plano la antena de telefonía comunitaria. Abajo se observan las casas de Santa María Alotepec, Oaxaca. Al fondo las montañas
Antena de telefonía comunitaria en Oaxaca | Foto: Onion | CC BY

La búsqueda de soluciones colectivas, alternativas y sustentables en América Latina, se basan en ciertas tradiciones políticas, en muchos casos vinculadas a políticas de Estado o en oposición a ellas. Como sucede con los movimientos indígenas en México, que piensan las tecnologías en el marco de su visión de autonomía y descolonización.

Al respecto, la antropóloga, comunicadora feminista y hacker mexicana, Loreto Bravo Muñoz nos introduce sobre el “diálogo entre el concepto de soberanía tecnológica y los conceptos de autonomía y autodeterminación, donde el procomún y la descolonización se encuentran”. La experiencia de telefonía comunitaria del sur mexicano es reveladora en esa búsqueda por construir un puente entre pueblos originarios y hackers, donde también fue necesario descolonizar el lenguaje. Aclara Bravo:

“Hemos observado que la visión hacker busca el procomún desde el individuo mientras que la visión de las comunidades lo hacen desde lo comunal. Este es el punto de quiebre que hace que para algunos hackers que han llegado a este territorio oaxaqueño resulte complejo entender la falta de libertades individuales que existen en la vida comunal, debido a que las personas no son seres divorciados en su relación con el todo”. Cuenta además que para los pueblos originarios, “el concepto de soberanía está relacionado con la construcción del Estado-Nación que (…) buscó absorber a las figuras de autoridad comunales originarias, dentro de la estructura estatal, y en ese sentido repetía la experiencia colonial”.

En el Estado Plurinacional de Bolivia, la descolonización es parte de una política estatal, con un planteo político de rango constitucional, mencionado entre los fines y funciones esenciales del Estado1. El concepto, vinculado a la tecnología, apareció con fuerza en el manifiesto de cierre del 1er Encuentro Internacional de Radios Comunitarias y Software Libre, celebrado en Cochabamba en junio de 2015. Allí señalaban “la convicción de asumir la causa de la descolonización tecnológica y promover la soberanía en nuestros países. (…) [Por lo que] no permitiremos que las tecnologías de la información y comunicación queden solamente en manos privadas, como sucedió con el espectro radioeléctrico”. Asimismo, instaban a la organización de la III Cumbre Continental de Comunicación Indígena del Abya Yala que se realizó en Bolivia al año siguiente, que “incluya en su agenda temática la descolonización de las tecnologías para garantizar el derecho a la comunicación de nuestros pueblos”.

Plano detalle sobre las manos de un varón que escribe sobre una cartulina "Defender nuestro TERRITORIO geográfico"
Conclusiones durante un taller de tecnologías comunitarias | Foto: Niamfrifruli | CC BY SA

Con esta base se desplegaron experiencias mancomunadas entre el Centro de Educación y Producción Radiofónica (CEPRA)2 junto al Ministerio de Comunicación.

Desobediencia tecnológica

En la primera bitácora vimos que hay quienes se basan en la necesidad de construir tecnologías propias desde la soberanía e incluso re-apropiación frente a productos “cerrados” que sólo ofrecen la posibilidad de ser consumidos. Entre estas últimas podemos sumar también la desobediencia tecnológica.

El concepto es trabajado por el artista cubano Ernesto Oroza, en base a la relación de los habitantes de la isla e hijos de la revolución, con la tecnología. En la entrada “Desobediencia Tecnológica: De la revolución al revolico” de su blog3, realiza un análisis pormenorizado del contexto histórico-político que dan origen a ciertas prácticas que Oroza denomina desobediencia, vinculada a las labores industriales – con políticas públicas de incentivo de reparación o construcción de maquinaria –, así como en el ámbito privado. La desobediencia tecnológica “nace como una alternativa productiva estimulada por la revolución, pero devino el principal recurso de los individuos para sobrevivir la ineficiencia administrativa y productiva de la misma”. Asimismo, menciona que la estandarización de los productos comunistas, “favoreció el asentamiento de un lenguaje técnico común y estandarizó –también– las soluciones e ideas de reparación.

Rasurador hecho con una hoja de afeitar y un lápiz
Rasurador provisional | Foto: Ernesto Oroza

Oroza realiza una analogía entre la insensibilidad de un cirujano respecto a la estética de la herida y los cubanos desobedientes en su relación con los objetos, “un irrespeto creciente por la identidad del producto, y con la verdad y autoridad que esa identidad impone. De tanto abrirlos, repararlos, fragmentarlos y usarlos a su conveniencia, los individuos terminaron desestimando los signos que hacen de los objetos occidentales una unidad o identidad cerrada”. La desobediencia se desdobla en prácticas como la reparación, la refuncionalización y la reinvención, “todas ellas con un grado de subversión elevado”, dice. Existe para él una “reconsideración del objeto industrial desde un ángulo artesanal”, pero también cierta negación de “los ciclos de vida de los objetos occidentales, prolongando en el tiempo su utilidad, ya sea dentro de la función original o en nuevas funciones”. Por último, considera que “al aplazar la acción consumo, pero satisfaciendo las demandas, estas prácticas devienen formas productivas alternativas”.

Bibliografía

Notas al pie

  1. Art. 9 inc. 1: “Constituir una sociedad justa y armoniosa, cimentada en la descolonización, sin discriminación ni explotación, con plena justicia social, para consolidar las identidades plurinacionales”.
  2. Según describen en la Revista Pillku, “CEPRA es una organización que viene trabajando hace muchos años en la construcción de una comunicación popular y alternativa, dando apoyo y formación a la red de radios de pueblos originarios, comunitarias y mineras de todo el país”.
  3. Según se reseña en el blog, el mismo fue comisionado por el artista y curador Nicolas Maigret para la exhibición virtual «Futurs non-conformes», presentado desde abril hasta octubre de 2016 en el espacio virtual de Jeu de Paume