Re-imaginando horizontes tecnológicos – Radar Libre
Re-imaginando horizontes tecnológicos

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IMG: Niamfrifruli | CC BY SA

O de cómo trazamos caminos posibles con antiguos mapas. Vigencias y reinvenciones de los modos de ser en / con la tecnología: soberanía, autonomía, re-apropiación.

El debate sobre la relación con las tecnologías libres puede abordarse desde una diversidad de enfoques que no necesariamente han surgido con las tecnologías de la información y la comunicación, la internet, la colaboración en línea, el software libre y la cultura libre. En algunos casos estas discusiones y sus procesos, se adaptaron y/ o complementaron con prácticas previas, y se vieron fortalecidas a partir del avance tecnológico.

Las reflexiones teóricas sobre un objeto constantemente en transformación son muy diversas e incipientes. Eduardo Vizer decía en 2004 sobre este tipo de tecnologías:

Representan un conjunto heterogéneo de técnicas, sistemas electrónicos, máquinas inteligentes, redes tecnológicas, programas informáticos y usos sociotécnicos y culturales que se hallan en pleno crecimiento exponencial. Como estructura tecnológica, se halla en expansión – aparentemente – ilimitada, por lo que la investigación social sobre las mismas está aún en etapa primaria de exploración, de búsqueda de datos y de marcos teóricos de interpretación que le sirvan de sustento conceptual”.

En cuanto a tecnología, los debates tecnopolíticos al interior de los movimientos sociales no dista demasiado, aún cuando algunos han tomado la iniciativa y fueron incorporando estas discusiones, con mayores o menores niveles de complejidad. Podríamos hacer entonces un recorrido por ciertos conceptos, que no necesariamente son enfoques novedosos, sino más bien, prácticas históricas ahora recuperadas o remixadas, que buscan sistematizarse para poder pensar otros horizontes tecnológicos.

Es posible encontrarnos con experiencias que buscan, entonces, refundar esa relación con la tecnología, con otras bases, vinculadas a luchas históricas, a tradiciones y cosmovisiones diferentes, a imaginarios de cómo se desea construir y habitar el presente y el futuro.

La re-apropiación como respuesta a la desertización

La investigadora catalana en electrónica y hardware libre, Elleflane1, trabaja la propuesta de tecnología re-apropiada, como una posibilidad para generar soberanía e independencia tecnológica. Hace su análisis en un escenario donde la tecnología actual es considerada un bien comercial, incluso el conocimiento sobre las mismas está atravesado por leyes, intereses de mercado, patentes y registros de propiedad intelectual. Estas lógicas ligadas al modo de producción capitalista, involucran a la obsolescencia programada2 y generan dependencia tecnológica. Incluso, con la introducción de tecnologías inadecuadas, están provocando que la sociedad se desertice, es decir, que promueven, es decir, que promueven “el desplazamiento humano obligatorio, desbasta[n] los recursos e incrementa[n] el absoluto desapoderamiento y conocimiento social sobre las tecnologías por quien las está usando

La tesis principal de la re-apropiación tecnológica está ligada a la necesidad de (re)construir una relación con la tecnología y reconectarla con la vida, tal como sucedía previo a la revolución industrial. Este planteo no es novedoso, puesto que está ligado a ciertos antecedentes históricos como la visión de tecnología apropiada del movimiento medioambiental anglosajón 3. Este tipo de tecnologías se define de la siguiente forma:

“Aquella tecnología que mejor se adecua a situaciones medioambientales, culturales y económicas, [que] requiere pocos recursos, implica menos costos, tiene un bajo impacto ambiental, no requiere altos niveles de mantenimiento, se genera con destrezas, herramientas y materiales de la zona y puede ser localmente reparada, modificada y transformada”.

Construcción de ladrillos de adobe | Foto: Soare | CC BY SA

El aporte de Elleflane es releer estas prácticas en clave actual, con la incorporación de ciertas posibilidades técnicas, la consolidación de un movimiento social como el del software libre y la cultura libre, la existencia de una multiplicidad de comunidades que comparten desarrollos, así como también la construcción de marcos legales con licencias libres. Las tecnologías re-apropiadas, sean high o low tech – es decir, sean complejas o simples – “pueden darse en campos de acción variados desde la agricultura, permacultura, jardinería, y construcción hasta la comunicación, salud y educación”.

Por otra parte, más allá de las posibilidades de ceñirse a las libertades propuestas por el movimiento del software libre – libertad de uso, de estudio y modificación, distribución y redistribución de las versiones modificadas –, y la variedad de propuestas sostenibles existentes, Elleflane busca otra relación:

“Volver a dotarnos de la tecnología que necesitamos desde un posicionamiento político. Se trata de colocar la tecnología en el centro de la vida, dentro de un eje transversal donde se encuentran otras disciplinas como la ética, los problemas sociales, el medioambiente, y busca integrarlas todas en un conjunto, con una finalidad, la de preservar y defender la vida frente al poder, para que ésta no se quede oprimida. Cuando ponemos la tecnología en el centro no construimos forzosamente un mundo tecnológico como el actual, lleno de dependencias, frustraciones, y ataduras que desbalanzan el equilibrio entre el poder y los oprimidos”

Las tecnologías re-apropiadas contemplan las necesidades de las comunidades y de la sociedad civil en su conjunto por fuera de lógicas capitalistas. Permiten pensar un horizonte tecnológico que incorpore miradas críticas sobre los procesos, contemplando derechos laborales, teniendo en cuenta lo cotidiano – “hablar de los pistones y las bielas, como hablamos de las recetas de cocina“, dirá. Pero también es fundamental que incorporen las técnicas y tradiciones ancestrales. Asimismo, “deberían ser algo más que los objetos tecnológicos y las ciencias en sí mismas; y ser también el conjunto de relaciones que se dan en torno a estos objetos”.

Quizás entre los puntos de contacto que hay entre los diversos conceptos, la creación de núcleos y pequeñas comunidades descentralizadas es una de las más importantes. Para Elleflane, esto permite contemplar las necesidades locales, pero también con lógicas autogestivas, relaciones horizontales y de reciprocidad. No obstante, no cancela la posibilidad de relación con estructuras de gestión mayores, como pueden ser los diferentes países, pero es central que las demandas sean recogidas de abajo hacia arriba, justamente para no ir a contramano de la lógica descentralizada.

La soberanía desde y para la sociedad civil

El concepto de soberanía tiene diferentes acepciones según las tradiciones políticas de quiénes lo mencionan. En nuestro país, está ligado a la autodeterminación de los pueblos, a políticas públicas, al desarrollo de una ciencia y una industria propia, etc. En el imaginario social es lo opuesto a esquemas foráneos de dependencia, aunque como señala la hacker y activista catalana Margarita Padilla, para comprender las decisiones políticas, el dictado de leyes que posibilitan o limitan la soberanía tecnológica, tenemos que tener presentes las luchas de poder. Es necesario preguntarse “quién tiene poder de decisión sobre ellas, sobre su desarrollo y su uso, sobre su acceso y su distribución, sobre su oferta y su consumo, sobre su prestigio y su capacidad de fascinación”.

La socióloga e investigadora en tecnologías, Alex Haché, refiere a la soberanía tecnológica en tanto tecnologías desarrolladas desde lógicas que no persiguen el lucro, por lo que es fundamental que sean pensadas desde y para la sociedad civil. Destaca también que estas iniciativas “intentan crear alternativas a las tecnologías comerciales y/o militares. Sus acciones prueban ceñirse a imperativos de responsabilidad social, transparencia e interactividad, por lo que se refuerzan los grados de confianza que se puede depositar en ellas”. Asimismo, menciona que estos desarrollos “se basan en software, hardware o licencias libres, porque los usan o desarrollan (a menudo coincidiendo ambas dinámicas), pero sus características van más allá de esta contribución”.

Placa del Libre Router | Foto: Niamfrifruli | CC BY SA

No son pocos los colectivos o comunidades de software libre de Argentina, que consideran que el Estado puede (y debe) ser un aliado para construir bases de conocimiento en torno a tecnologías libres de la información y la comunicación, en particular en lo que respecta al fomento de industria local de software, a la implementación de software libre en la gestión estatal y en políticas públicas de educación. En este último punto, con una perspectiva que combina, no sin conflictos, una visión de un Estado como igualador de posibilidades y universalizador de un capital cultural. El ejemplo más cercano puede ser el de Huayra, una comunidad co-creada y sostenida desde el Estado, y a su vez un programa en el marco de una política pública, que posibilitó la adaptación de una distribución GNU/Linux, un sistema operativo pensado específicamente para ámbitos educativos públicos.


Bibliografía

Notas al pie

  1. Es un seudónimo que utiliza, que significa “ella deambula sin rumbo fijo mirando el paisaje”, según una entrevista donde ella misma se presenta.
  2. Se puede definir como “el conjunto de técnicas mediante las cuales un fabricante, importador o distribuidor de bienes, en la creación o a través de la modificación del producto, reduce deliberada e injustificadamente su duración con objeto de aumentar su tasa de reemplazo”. Definición tomada de la wiki que creó el gobierno ecuatoriano para debatir de forma colaborativa una ley contra la obsolescencia programada. Optamos por esta conceptualización frente a la que ofrece la Wikipedia, por considerarla más sintética e incluso abarcativa.
  3. Este movimiento, durante la crisis energética de 1973, buscaba alternativas y generación de fuentes de energía renovables