AlterMundi – Radar Libre
AlterMundi

AlterMundi es una asociación civil que nace ante la ausencia de un derecho: la conectividad. José de la Quintana y la red Quintana Libre son una especie de laboratorio a cielo abierto, donde se conjugan procesos técnicos y sociales.

Nombre del proyecto: AlterMundi
Provincia: Córdoba
Ciudad: José de la Quintana
Sitio web: AlterMundi.net
Red 1: Facebook
Red 2: Twitter
Red 3: YouTube
Tipo de Experiencia: ONG
Software libre utilizado: Sistema operativo, Programas de gestión, edición o puesta en línea
Licencias CC: Licencia CC-BY-SA, Licencia CC-BY-ND-NC
Formación e intercambio: Talleres abiertos, Hacklabs
Recursos libres (re)utilizados: Software
Recursos libres generados: Audiovisual, Libros o Manuales, Planos, Software, Otros

Florencia López Pezé llegó a ALTERMUNDI en 2017, luego de un recorrido por la comunicación popular y articulando espacios de participación en organizaciones de base. Conocer Quintana Libre a través de ella es ir a ver la distribución de nodos, escuchar anécdotas, comprender que los nombres de los routers son apodos o apellidos de familias que conforman la comunidad. Es entender cómo las particularidades geográficas inciden o no en el funcionamiento, en la conexión o desconexión. Es ver la autogestión en marcha.

Cuando nosotros nos mudamos desde Córdoba capital, no había conexión de ningún tipo, no podías mandar ni siquiera un SMS. El Nico [Echániz, presidente de AlterMundi] siempre cuenta la anécdota de que para mandar un mensaje tirabas el celular para arriba esperando que “cace” algo de señal.

AlterMundi | de AlterMundi | CC BY

Las conexiones eran nulas y las opciones comerciales son un esquema centralizado de internet, por lo que si no se disponía de una torre propia, la conectividad era imposible. Florencia traspola a precios 2019, y señala que conectarse implicaba una inversión en infraestructura de $9 mil más un abono mensual de $3 mil por una velocidad muy baja e inestable.

El origen de una red comunitaria

Entre 2012 y 2013 cuando empezó la red había un enlace en Alta Gracia qué se le compraba a un prestador privado. Es desde esa época cuando Flor llegó a José de la Quintana (Córdoba) y armó su nodo. Eso cambió a partir de 2015 con el convenio celebrado con la Universidad Nacional de Córdoba, a partir del cual la experiencia comunitaria empezó a hacer uso del internet “sobrante”, el que no usa la universidad mientras está cerrada.

Quintana Libre, es una red experimental y a la vez es de las más grandes de Argentina, y lo que intentamos es que haga incidencia. Es muy importante el convenio porque es poder utilizar los recursos ociosos del Estado, para que se pongan a disposición de las comunidades que lo necesitan.

La conexión es limitada desde la UNC, y también autolimitada por la propia red. Hasta las 19 hs hay un ancho de banda de 3 MB que permite enviar y recibir mensajes y llamadas, navegar y buscar cosas – por ejemplo en Wikipedia. Y desde las 19 hs en adelante, se libera el ancho de banda hasta alcanzar entre 12 y 20 MB.

Antena de internet comunitaria en José de la Quintana | Foto: Niamfrifruli | CC BY SA
Antena de internet comunitaria en José de la Quintana | Foto: Niamfrifruli | CC BY SA

Queremos y necesitamos los recursos ociosos del Estado puestos a disposición de la comunidad. Mirá a la distancia en la que estamos, con un enlace en la ciudad de Córdoba [a 60 km] y hay 70 familias conectadas.

Quintana Libre nació como una posibilidad de conectar a quienes viven en lugares que no son rentables comercialmente. En cierto punto es una versión actual de aquellos primeros servicios cooperativos que buscaban cubrir una necesidad que no era satisfecha por el Estado, ni por las empresas privadas.

Fragmento del cuadernillo "Redes Libres, Comunitarias y Descentralizadas" | AlterMundi | CC BY SA
Fragmento del cuadernillo “Redes Libres, Comunitarias y Descentralizadas” | AlterMundi | CC BY SA

Flor señala también que el Estado realiza el tendido de fibra óptica a lo largo y ancho del país, pero ninguna empresa concreta la conexión de lo que se denomina última milla, porque no la considera rentable.

Hay lugares donde nunca va a suceder el negocio. Imagínate comunidades de 100 habitantes, ¿quién va a ir a operar?

Ahí aparece AlterMundi como una solución, pidiendo acceso a los recursos del Estado, y generando una gestión comunitaria repartida en mesh y con software libre. A los 70 nodos mencionados – entre San Isidro y José de la Quintana – hay que sumarle casi una docena entre La Bolsa, La Serranita y Anisacate. La localidad de Nono tuvo una red que se creó en muy poco tiempo y que llegó a tener 40 nodos. Luego de un problema con el enlace – ubicado en Pampa de Achala – se cayó la red, por lo que al momento de esta entrevista, se estaba a la espera de que cambie el clima, que se despeje la nieve que impide acceder a la montaña y mudar la antena a un cuartel de bomberos.

En Quintana, la red tiene un costo de $100 mensuales, que funciona como un fondo de ayuda mutua e incluso como un seguro, por ejemplo, si se quema el router la red lo repone. Pero también ese dinero cubre la compra de bobinas de cable, repuestos, el combustible para cuando hay que subir a la montaña o ir a la universidad a resolver un problema técnico, o si hay que contratar un torrista. Es la comunidad la que se encarga de sostener el funcionamiento.

El paso de lo geek a lo comunitario

Lograr la autogestión de la red por parte de la propia comunidad, implicó una primera decisión, dejar de ser una iniciativa geek para consolidar un proceso de apropiación popular de las tecnologías. En esa etapa fue clave la herramienta taller, donde se conformaban grupos de a diez vecinos – uno quedaba a cargo de la organización – y AlterMundi tomaba el rol de asistir con los materiales. Se reunían en la plaza o en una casa, cada cual con su router nuevo, y lo cortaban, lo desarmaban, intervenían sobre su software de funcionamiento y lo reemplazaban por libre mesh, que es lo que permite hacer la red.

Y te decían “¡No, se va a romper y voy a perder la garantía!”, y sí, pero la garantía ahora éramos nosotros. [La gente] le cortaba la carcasa con un cuchillo caliente, veían la placa… Le perdió el miedo y empezó a decir “si, es un router que me salió como dos mil pesos, pero ahora lo voy armar para que me sirva para lo que quiero hacer”.

Es interesante escuchar de qué manera pedagógica se explica el funcionamiento de la red. Cómo las antenas se hablan, las interferencias generan mal diálogo, los protocolos organizan la conversación para que esos diálogos se den ordenados y se puedan conectar. Según Flor, ese hacer es lo que sostiene que sea libre de geeks. Pero también el apoyo de ciertas tecnologías que conforman una suerte de ecosistema que facilita la apropiación.

El desarrollo de la aplicación LimeApp es una decisión política. Es hacer desarrollos tecnológicos que puedan ser apropiados por personas que no tengan formación técnica. Porque las redes comunitarias tiene que funcionar en lugares donde no necesariamente haya un hacker.

Interfaz de LimeApp en su versión web | Foto: Niamfrifruli | CC BY SA
Interfaz de LimeApp en su versión web | Foto: Niamfrifruli | CC BY SA

Desde finales de 2015 se dejaron de fabricar los TP Link 3500, por una disposición de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos. La nueva regulación indicaba que los routers tenían que venir bloqueados de fábrica, para evitar la sustitución de software. Esa disposición sobre el mercado estadounidense pasó a ser un estándar general. Por lo que los routers utilizados por AlterMundi dejaron de aparecer. Eso generó una instancia donde los talleres cesaron y las redes dejaron de crecer.

Para no decirle que no a la gente, se han ido “cazando” aparatos usados y armando antenas pero sin taller. En la asamblea decidimos que para que esa gente entrara iba a surgir momentáneamente un rol de padrinos y madrinas, que reúnen a las personas, acompañan el proceso y asesoran ante dudas.

La lógica implica fomentar la interacción grupal, un aprendizaje sobre lo técnico y una compresión del funcionamiento comunitario. El segundo paso es sumarlos a un grupo de WhatsApp que oficia de espacio de reporte de fallos, pero no como un servicio técnico, sino una instancia de coordinación colectiva para resolver contingencias.

El ecosistema de las redes comunitarias

Sobre las redes comunitarias Flor remarca que no son rentables, lo que genera que no haya tecnología apropiada.

No me refiero solo a que haga mesh, sino también que sea de bajo costo y de instalación medianamente fácil, que se pueda autogestionar. Ni hablar que sea software libre y hardware libre.

Calco de libre router | Foto: Niamfrifruli | CC BY SA
Calco de libre router | Foto: Niamfrifruli | CC BY SA

El software libre mesh fue el primer paso, que junto a la aplicación que “vive” dentro del router, facilitan el proceso de instalación y testeo de la conexión, mediante una interfaz amigable.

LimeApp entre otras cosas te marca la orientación y te habla, lo cual es útil cuando estás sola allá arriba alineando la antena. Las personas tenemos que entender qué procesos se están dando en el aparato que tenemos enchufado y poder adecuarlo a nuestras necesidades, como también cuidar nuestra privacidad.

La aplicación da un diagnóstico del recorrido entre nodos e indica si hay pérdida de paquetes entre uno u otro. Eso generó que el grupo de WhatsApp se llene de capturas de pantalla. Así los vecinos y vecinas de la comunidad se van orientando y asesorando sobre cómo resolver inconvenientes en una u otra antena, porque solucionar problemas individuales repercute en una mejor conectividad de toda la red.

La antena fue evolucionando, desde una lata, una parrilla, al modelo actual. El hackeo de diversos modelos de routers también, mientras iba madurando el proceso de pensar un hardware propio. El impedimento técnico lo convirtió en una prioridad. Hoy libre router es un proyecto que va superando fases, con la intención de ser una solución no sólo para Quintana – y las demás redes comunitarias de la zona – sino a nivel global, como alternativa tangible para todas aquellas comunidades que necesitan conectarse.

Luego de las primeras pruebas con prototipos se mandaron a fabricar 500 unidades en China, con una empresa que permite un bajo volumen de producción y que trabaja con código abierto y hardware libre. Esos aparatos van a ir a parar a diferentes puntos del sur global para ver cómo funcionan y también cómo se homologan – en relación a legislaciones de los diversos países. Es un proyecto que excede a AlterMundi, que involucra otros actores y que se propone como una solución integral.

Lo que hay que hacer es probar todo un ecosistema. Libre router es una placa con un software, con una aplicación, con un proyecto de sistema organizado de soporte remoto, con un semillero de referentes locales y regionales de redes comunitarias, con documentación.

Reunión interredes en marzo de 2017 | Foto: AlterMundi | CC BY SA
Reunión interredes en marzo de 2017 | Foto: AlterMundi | CC BY SA

También en esa línea hay un desarrollo llamado elrepo.io, un repositorio descentralizado de bienes culturales digitales. Por otro lado, Flor menciona que en un esquema ideal también las propias comunidades podrían definir vía servidor local, qué contenidos compartirse semanalmente – desde música local, películas, etc – estando accesible sin necesidad de contar con servicios de streaming externos y con lógicas comerciales.

Otra de las propuestas gira en torno a lo que técnicamente se denomina “portal cautivo”, muy común en los servicios públicos de internet. Es una web por donde hay que pasar sí o sí antes de establecer la conexión. Enfocado desde la lógica de una pequeña comunidad, puede ser un pequeño tablón digital donde colgar mensajes o información local, con una potencialidad incluso superior en acceso a información valiosa, más que cualquier red social privativa.

Las redes comunitarias en el marco de otras luchas

Después de años de trabajar por el reconocimiento de los operadores de redes comunitarias en Argentina, AlterMundi obtuvo el 18 de diciembre de 2018 la primera licencia de operador de redes comunitarias de internet del país. Sin embargo estas redes son una excepción. Además de AlterMundi hay propuestas similares de Atalaya Sur (en la Villa 20 en Lugano, CABA) y la intranet Chaski (en La Quiaca, Jujuy). Delta Libre fue un proyecto geek que funcionó hasta 2014 en las islas del delta de Tigre, Buenos Aires y que luego tuvo un fork en Delta Online, una empresa de servicios de internet en las islas. También hay esquemas como el que montaron Internet Society, la Cámara Argentina de Internet (CABASE) y el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) en El Kuy (Río Negro), aunque el funcionamiento es diferente.

Cumbre Argentina de Redes Comunitarias. Internet desde los territorios. | de Ánana Audiovisuales | CC BY NC SA

La propuesta de AlterMundi busca emparentarse con iniciativas similares en torno a temáticas de soberanía y autogestión. En lo que respecta a medios de comunicación hay una intención de tender vínculos con la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA) y el Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO). En relación a la soberanía alimentaria con la Unión de Trabajadores Rurales – Central de Trabajadores de la Economía Popular (Cetep), con la organización Comunidad, Trabajo y Organización (CTO – Traslasierra) y Trabajadores Unidos por la Tierra. Estas organizaciones habitan territorios de conflictos, donde además tener esos derechos vulnerados, no hay internet ni datos en el celular. Desplegar una red comunitaria, se puede volver una herramienta que a su vez fortalezca los otros procesos.

TXT: Radar Libre

IMG: AlterMundi | CC BY SA

Última actualización: 15/10/2020

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